viernes, 15 de agosto de 2014

PUERTAS



Puertas que parecen cerradas, transparentes,
muestran un mundo que se abre a los ojos,
solamente a la mirada  impedida de escape
sofocada de tanta espera.

Puertas golpeadas, encadenadas a un silencio intolerable.
Nadie acaricia,  no introduce la llave,
la gira, hace un ruido, empuja la hoja,
le habla con palabras sutiles, y la cierra
suavemente,  como si fuera un cristal costoso.

Nada, no sucede lo inesperado, un mudo sollozo las invade,
la madera vieja que las forma, desnuda y desprotegida
del árbol, del bosque, ya no está perfumando su existencia.
Es solo parte de su esencia, una  gota de nostalgia
enmoheciendo sus recuerdos.

Puertas elegantes,  de casas fabulosas,
se abren con cautela, con sigiloso desplante.
Siempre pulcras, aceitadas,  golpeadas con guantes,
esperando abrirse  al buen vestir,
son puertas que parecieran tenerlo todo
mas, al cerrar sus hojas sienten
el rigor  abismante de la soledad.
Atacadas maliciosamente por las inclemencias del tiempo
nunca muestran sus corazones roídos.

Puertas humildes, desmembradas por los dientes
del viento, que las muerde cada vez que pasa
quizás deseando llevarse una de sus partes.
Puertas giratorias,  emborrachadas de prisa,
quién sale quién entra, da lo mismo
solo dejan una ráfaga de inquietud, solo eso,
Una frialdad endulzada de  indiferencia.

Puertas rechinando desamparo
lamidas por  el calendario del olvido,
sin llaves que las abran, sin cerrojos que las cuide,
entregadas a los brazos de inclementes soledades
abren las bocas,  modulan palabras de desconsuelo
y con voces de aserrín claman al cielo
volver a centro de sus raíces.



viernes, 1 de agosto de 2014

ÉL



Él se levanta entre sueños  y camina ensimismado atraído por el canto de algún ave al pasar. Aún no entiende este comienzo. No es el mismo de ayer, ahora  es diferente, ha cambiado, lo sabe, aunque no tiene reflejo. Repentinamente se palpa el rostro, es otro se dice, incluso la  rudeza de sus manos  tienden a ser más suaves.
Mira el paraje, el verdor de la naturaleza le envuelve sutil, como un beso. Dibuja una sonrisa maravillado, el color de las flores lo  encantan y  va hacia ellas  embelesado por tanta fragancia. Una inquietud asoma en su mente, algo formula una pregunta que titila en el fondo  de su garganta sin poder salir. ¿Será real? Suena como un eco, se va entre las hojas y quita algunas flores al pasar, ¿qué es aquello? ¿Una ráfaga de su aliento? ¿La brisa que escondida entre los árboles le viene a saludar, o es el viento? No lo sabe,  todavía su  mente no se  acomoda, su cuerpo ya no le pertenece,  por eso sabe que es otro, tal vez, sólo sea  el comienzo de un largo sueño. Recuerda que alguien mencionaba esa tesis, somos sólo viandantes, nada más que aquello deambulando  dimensiones.
¿En cuál de ellas estará  ahora?, cómo saberlo si su mente apenas tiene algunos recuerdos y piensa que a medida que avanza por aquel sendero,  su memoria se va quedando atrás, muy atrás, mientras nuevas  cosas aparecen en su mente, son pensamientos furtivos que va adquiriendo al tiempo que se deshojan los antiguos  al continuar caminando. Ya no le importa, siente que está en paz, aceptando la nueva etapa, o como se llame. Más allá ve montañas, bandadas de aves que pasan piando, algunas se posan en los árboles y matorrales, no le temen, por el contrario, algunos están al alcance de sus invisibles manos. Piensa que quiere seguir allí, continuar disfrutando, sin contratiempos ni dolores, esa tranquilidad que lo rodea no tiene límites, circula por aquel paraíso.
De pronto una intensa luz le ciega la vista, se queda petrificado por un momento sin poder moverse y luego siente que una fuerza terrible lo arrastra hacia el comienzo, trata de asirse a alguna rama, pero nada , la fuerza que lo aspira no le permite movimiento propio.
El temor lo acongoja, sabe que tendrá que volver a la realidad y lucha sin tener las fuerzas para oponerse a esa irreverente atracción y cae, cae, hasta sentir que bruscamente, ya está allí,  respirando con desesperación en esa sala de operaciones. Escucha unas voces que repiten emocionadas, ¡lo logramos, lo logramos!...