lunes, 14 de diciembre de 2015

UN MAL SUEÑO

Cuando despertó no sabía en donde estaba, ni qué hora era. ¿Cuánto tiempo llevaba durmiendo? La pieza le era familiar, reconocía levemente algunas cosas, fotos en las paredes, unas repisas con juguetes, sí, podría decir que le eran familiares. ¿Cuándo llegó a dormir allí?, no recordaba nada, como si hubiera estado ebria. Una sonrisa  apareció en sus labios, ebria, repitió, ¿a los  ocho años de edad?, era cómico. De pronto se dio cuentas que estaba conectada a una especie de máscara, eso la estremeció de susto, de un tirón la sacó y aspiró el aire como por primera vez.
Pronto escuchó un ruido agudo y continuo que salía de una máquina rara sobre la mesa.  Antes de que se irguiera a averiguar,  su madre entró de sopetón a la pieza, alarmada por ese sonido, con ojos  inquietante miró el artefacto y luego a su hija que  trataba de incorporarse, pero su debilidad no le permitía sentarse en la cama, un ¡ay!, escapó de su garganta de asombro, no podía creer, primero pensó en la tragedia, cuando escuchó  el pitito  anunciando de que la niña había  dejando de respirar, por eso corrió desesperada, pero su hija estaba sin la máscara y había salido del coma de quince años, y permanecía mirándola con una gran pregunta en sus ojos.
Madre, ¿qué pasa?, sólo recuerdo que me golpeé la cabeza cuando caí del árbol. Hija, qué alegría  volver a verte recuperada, has estado tanto tiempo tendida en esa cama, ¡tanto tiempo!, repitió la señora con lágrimas en los ojos. ¿Cuánto tiempo madre? Me duele todo el cuerpo del golpe. La señora con una sonrisa contestó,  sólo quince  años  querida Laura. ¡Quince años!, ¡tanto tiempo!, ¿cómo? Es increíble, ¿madre, es ésta una broma?, no lo puedo creer, si….si tengo  ocho años, ¿los tengo?, no entiendo nada.
Se tocó todo el cuerpo y se asustó, ése no era su cuerpo, era un cuerpo de  mujer, tenía senos, pero estaba usando pañales como un bebé, dio un grito desesperado.
 ¡Mamá, despiértame, tengo  una pesadilla! ¿Qué me ha pasado? Sus ojos mostraban una angustiante pregunta, miró a su madre y la vio envejecida con unos surcos tristes bajo sus ojos, a pesar de que ahora su rostro tenía una gran sonrisa. ¡Hija, cálmate, cálmate!, ya te explicaré, no pasa nada malo, por el contrario, hoy será un día de fiesta, has regresado a nosotros afirmó la madre.
Por favor dime que no estoy soñando, que este cuerpo es mi cuerpo, terriblemente desconocido, dime madre  que todo esto es una pesadilla, por favor, ¡despiértame pronto! Laura cerró sus ojos, por un instante quiso volver al letargo, tal vez si dormía podría recuperar su realidad. Era sólo un mal sueño, nada más…



2 comentarios:

  1. buen relato, comadre, hay sueños tan vívidos que angustian.

    ResponderEliminar
  2. gracias comadre Ro por su linda visita, esperemos que los sueños sean más agradables. Besitos de Marianela.

    ResponderEliminar